Después de un pequeño sondeo les presento el Top 5 de las justificaciones que la gente común y corriente, como tú y como yo, suele poner para no realizar sus estudios en el extranjero.
No tengo dinero e irse al extranjero es muy caro.
Se me pasó el tiempo. Ahora ya es muy tarde.
Siempre había algo más importante, si no era la novia era el Rock n´ Roll.
No estaba disponible el plan de estudios que me interesaba.
A lo largo de nuestras vidas existen personas que nos acompañan en las buenas y las malas y han sido parte importante de nuestras decisiones, ya sea por un consejo oportuno o porque su simple presencia se ha marcado como un ejemplo a seguir o rehuir.
La decisión de iniciar una estancia en el extranjero también está llena de estos personajes que pueden hacer la diferencia entre emprender el viaje o renunciar y nos ofrecen un sinfín de conocimientos de los que podemos apropiarnos a través de su experiencia.
Cuando alguien quiere algo en esta vida debe esforzarse y, sobretodo, moverse. Es una enseñanza que aprendemos desde que somos niños: si no lloramos es muy probable que nos quedemos sin comer. Primero a gatas, luego con torpes pasos donde ponemos a prueba nuestro sentido del equilibrio, comenzamos a explorar nuestro entorno. Estas primeras incursiones en el mundo no sólo son recomendables sino también muy necesarias para que seamos menos dependientes.
¿Para qué tanta prisa por andar si cuando somos mayores nos quedamos sentadosen el sillón esperando que la oportunidad de nuestras vidas llame a la puerta o un correo electrónico nos traiga la llave maestra del paraíso? Esa actitud es un craso error, especialmente si lo que más ansiamos es estudiar en otro país. ¿De verdad crees que podrás conseguir una beca y sobrevivir en el extranjero si anteriormente no te empapas de las oportunidades que te ofrece el destino soñado?
Como muy bien apuntaba Mercedes González, esta actitud pasiva y poco formada puede hacer que nos encontremos con sorpresas desagradables al llegar a nuestro destino, si es que al final conseguimos una plaza en el extranjero. Por eso, lo más recomendable es informarse lo máximo posible sobre las perspectivas académicas que más se ajusten a nuestro perfil. ¿Por dónde empezar? Las mejores herramientas para hacerlo son las oficinas de relaciones internacionales de las universidades, las embajadas y consulados del país al que nos gustaría trasladarnos o la institución académica de destino, por poner algunos ejemplos.