16 Octubre 2008
Rellenando huecos de indeterminación
Becas, ayudas y préstamos, Cajon de sastre, Experiencias, Idiomas, Intercambios Académicos, Programas de Movilidad, Universidades Añadir un comentario
Si hiciéramos uso de los rankings o los tan socorridos top 5 de las herramientas globalizantes de todos los tiempos, tal vez veríamos que la movilidad académica se sitúa dentro de los 3 primeros lugares junto con la movilidad laboral y debajo del uso de Internet.
Esto no es casual, ya que cada vez es más fácil y más factible emprender un viaje para estudiar en el extranjero desde prácticamente cualquier país del mundo. Este fenómeno puede tener dos lecturas diametralmente opuestas pero que subsisten, una gracias a la otra y ocurren simultáneamente.
Por un lado como hemos repetido en diversas ocasiones en este blog, tener la oportunidad de realizar una temporada de movilidad académica brinda un sinfín de beneficios que van desde la apertura y extensión de la cosmovisión de los estudiantes, la adquisición de experiencia profesional, hasta el manejo de un idioma distinto y el conocimiento de nuevas culturas.
Por otro lado es una realidad que la mayoría de los estudiantes que deciden estudiar en el extranjero, con muchos o pocos esfuerzos, lo hacen con miras a una mejor educación que les abra mayores oportunidades que no siempre encuentran en su país.
¿A qué se debe esto? Como en la mayoría de los casos que tiene que ver con fugas, el asunto es que hay una importante variedad de huecos de indeterminación de diversos orígenes en los que se cuelan los talentos, los grandes académicos y los importantes creadores.
Uno de estos importantes huecos que comparte gran parte de Iberoamérica es el de la paridad de las ofertas de empleo contra los egresados especializados en ciertas carreras. Es decir, en muchos países existe una importante proliferación de carreras técnicas que tienen que ver con la satisfacción de necesidades laborales pero que dejan de lado a un importante sector de los egresados que no encuentran cabida para ejercer sus profesiones.
Las alternativas que se presentan para este tipo de estudiantes es la de realizar una estancia de movilidad académica con la que puedan adquirir experiencia académica y profesional en su campo, lejos del territorio nacional con el riesgo de que al no haber una situación laboral estable en casa, apelen a la llamada fuga de cerebros.
Ante ambos escenarios, la movilidad académica se legitima como una gran herramienta de la globalización que permite la proliferación de nuevas carreras, abre espacios laborales y expande las posibilidades de realización de los estudiantes, académicos y personal docente tanto en el extranjero, como en sus países de origen donde los viajeros, en su regreso, tienen la posibilidad de sembrar nuevas ideas y nuevos campos para las futuras generaciones.
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