25 Septiembre 2008
Pasos para la integración
Alojamiento, Cajon de sastre, Experiencias, Idiomas, Programas de Movilidad Añadir un comentario

Todos los días hay cientos de personas que emprenden su viaje al extranjero y están a punto de ser abordadas por la inevitable y despiadada nostalgia y el shock cultural.
Para quienes ya hemos experimentado este cúmulo de sensaciones podemos decir que la experiencia de éstas son indicadores de que la movilidad está sucediendo y en sus entrañas se juega la capacidad de adaptación y el crecimiento personal de los viajeros.
Para las otras miles de personas que están por iniciar el viaje, a continuación haremos una especie de diagnóstico a través del cual se puede identificar si estamos experimentando algunas de las sensaciones anteriores y cómo hacer la paz con ellas durante la experiencia de movilidad para aprovecharla al máximo.
Cuando iniciamos nuestra experiencia de movilidad académica todo es nuevo y el entorno puede parecernos deslumbrante y maravilloso, tal vez incluso pueda ser una continua fiesta de estímulos nuevos que nos resulten agradables, no obstante, conforme pasa el tiempo y las novedades dejan de serlo para convertirse en cotidianidad y rutina, puede que haya estímulos que pasen de ser deslumbrantes a frustrantes o desesperantes, como no entender el idioma o no aguantar la comida local. Este puede ser el primer elemento de nuestro diagnóstico para identificar si estamos apropiándonos de la experiencia de movilidad y estamos en el umbral del shock cultural.
Otro elemento igualmente importante de la nostalgia puede ser el que se encuentra en el terreno del inconsciente y se manifiesta en los sueños. Afortunadamente para los seres humanos, la conciencia tiene una puerta trasera por la cual podemos experimentar episodios como en los que nos encontramos en casa y vemos a nuestra familia, cuando cruzamos por una puerta para estar de vuelta en el extranjero. Si experimentas este tipo de sueños ya estás profundamente en el terreno de la nostalgia.

Todos estos elementos componen el cuadro de la nostalgia o homesick que todos tenemos que experimentar en mayor o menor medida durante nuestra experiencia de movilidad. Afortunadamente existen algunas acciones que podemos tomar para contrarrestar los malestares que ésta ocasiona como verás a continuación:
- Escucha música alegre que te levante el ánimo. Tal vez tengas gustos un tanto más ácidos o nostálgicos pero recuerda que en esta ocasión debes hacer un esfuerzo y revisitar esa música cursi o juguetona que alguna vez tuviste.
- Escribe, es una gran forma de sacar tus adentros y orearlos al sol para que les des otra vuelta con otra perspectiva e incluso puede que al darle forma a tu nostalgia con letras, encuentres tesoros que no sabías que tenías escondidos en tu interior.
- Ve películas, de esta manera puedes provocar tu estado anímico y vivir historias en carne propia sin tener que vivirlas propiamente.
- Encuentra ese detalle o pequeño capricho que puedes darte sólo en este lugar nuevo. Si el lugar en el que vives actualmente tiene nieve, juega con ella, disfruta de ver caer los copos de nieve o admira ese cielo lejano justo antes de que comience una nevada. De esta manera encontrarás placeres inexplorados que te hacen valorar el lugar donde estás y querer estar ahí tan sólo para experimentar esos pequeños gustitos.
Finalmente no hay escape de la nostalgia o del shock cultural que causa el cambio de contexto, es parte de nosotros y de la movilidad. El sentirlos legitima la experiencia de estar en un lugar ajeno a nuestra casa y manifiesta un proceso hacia el conocimiento del lugar en el que nos insertamos a partir de comparar el contexto de casa y el nuevo y de uno mismo.
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