23 Noviembre 2007
El síndrome post-Erasmus: ¿una nueva patología?
Experiencias, Intercambios Académicos, Programas de Movilidad Añadir un comentario
Vía cafebabel.com he conocido un nuevo término que nunca había escuchado y del que ni tan siquiera me había planteado su mera existencia: el síndrome post-Erasmus, algo así como el cada vez más de moda síndrome post-vacacional, que se caracteriza por un estado de depresión y de nostalgia por el regreso a la vida rutinaria. ¿Estaremos ante una nueva patología o simplemente todo es fruto de la casualidad?
Está claro que no todos los estudiantes emplean su estancia educativa únicamente para aprender, en el más estricto significado académico del término. La experiencia va mucho más allá de las aulas y se cimienta sobre una nueva red social, donde abundan los encuentros informales en lugares de ocio. La fórmula “Erasmus = fiestas non stop + situaciones picantes, todo en el extranjero” es de sobra conocida, pero no creo que sea únicamente aplicable a este tipo de alumnos, sino también a la gran mayoría de jóvenes que viajan a estudiar a otro país.
Pero, más allá de los clichés y de los tópicos (sexo, alcohol, drogas, diversión…), es lógico que después de una etapa con tantos cambios el aterrizaje en el mundo real se presente muy cuesta arriba. Y, en cierta manera, es normal sentir un enorme vacío, mucho más si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos se trata del primer contacto con la edad adulta, lejos de papá y mamá.
“El ex Erasmus no lo descubre hasta que no vuelve: su casa le parecerá cutre, su pueblo frío, la facultad horrible, la tele lúgubre, los amigos inútiles”, dice Fiorella de Nicola, una estudiante italiana que ha dedicado su tesis de Sociología a la “Antropología del Erasmus”. Es precisamente ella quien ha acuñado este término y quien ha analizado a fondo este fenómeno.
Nadie te prepara para lo que viene después: tras esta estancia de ensueño el estudiante se queda solo con lo vivido y termina por sentirse extraño en su propio país, con la sensación de que no puede compartir con nadie de su entorno esta enriquecedora experiencia. ¿Cómo sintetizar en pocas palabras tantas vivencias y emociones? ¿Cómo intercambiar impresiones si tan sólo eres tú el que ha estado fuera?
Por eso muchos ex-becarios (Erasmus y no Erasmus) deciden pasar a formar parte de asociaciones de antiguos alumnos, donde se relacionan con personas que han vivido situaciones análogas. Además, gran parte de ellos se implica en el proyecto y se encarga de acompañar a futuros becarios en su experiencia académica, como si no quisieran poner el punto y final a esa etapa de su vida.
Es curioso que estos programas académicos, tan meticulosamente desarrollados, hayan pasado por alto un efecto de estas consecuencias. Está bien fomental la movilidad de los jóvenes, pero sin abandonarlos a su suerte al finalizar el intercambio. Es hora de que las universidades se interesen por estos estudiantes a su vuelta y que les acompañen en esta transición a su cotidianeidad.
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25 de Noviembre de 2007 - 6:26
Pues que te diré… La verdad mi blog nació justo luego de volver de estar dos años viviendo en Bruselas, al principio yo iba a lo que iba: estudiar un idioma. Luego me fuí mezclando entre los erasmus y pare siendo uno de ellos sin verdaderamente estar inscrito en la beca, pero aprendi muchas cosas, desde como inician el proceso para salir, lo que les cubre la beca y la vuelta. Yo disfrute mas de ese “non-stop”, que la verdad es un ritmo donde se tiene que tener mucha fuerza, pero eso mismo ellos mismos la transmiten. Es un intercambio cultural muy enriquecedor, el problema esta ahi mismo… La vuelta a casa… A mi ya me toco esa vuelta dos veces y despues de 2 años que volvi la última vez, todavia siguen costando muchas cosas, pero la comunicación con mis amigos sigue, es una union muy fuerte después de todo lo vivido, es por eso que es dificil.
05 de Diciembre de 2007 - 12:59
Me alegro de que alguien toque este tema. Pero me temo que, al igual que a título individual me resulta imposible sintetizar un año de mi vida, es todavía más difícil extraer rasgos comunes del Erasmus de cada uno. Yo estuve en Lisboa y allí cada uno vivía la ciudad a su manera.
Me conmueven algunas de las reflexiones que he leído, pero las propuestas que haces, al menos en mi caso, puedo asegurar que no funcionarían: llegué de vuelta a Madrid sin querer saber nada de mi universidad, y soñando simplemente con que el papeleo se acabase de una vez. No obstante, estoy seguro de que para muchos otros sería un gran alivio poder “seguir siendo erasmus” de alguna manera.
Tuve depresión post-erasmus, es cierto, pero hay que asumirlo con responsabilidad. Ya sabía a lo que me iba, y sabía que algún día se acabaría. Ahora mantengo un recuerdo precioso de Lisboa y puedo contar con algún par de personas a las que siempre llevaré dentro… Desde que he vuelto ya he recibido las visitas de quien sabía que las iba a recibir, he ido yo a ver a quienes quería seguir viendo, y siempre he seguido en contacto con quienes compartía mi vida allí. Y aunque creo que, una vez andado el camino, no es bueno volver la vista atrás, las circunstancias me impiden ver mi erasmus como un paréntesis, sino como un punto de inflexión, y para bien.
10 de Diciembre de 2007 - 15:27
Evidentemente, cada persona vive las experiencias de una manera diferente y le afectan de manera distinta. Pero no sólo a los Erasmus, sino a cualquier persona que haya vivido una experiencia de similares características.
Lo que yo planteo es que no sólo es importante que te abran las puertas para lanzarte a una aventura académica internacional, sino que también debería existir un proceso de adaptación cuando el becario regresa a casa. Por extensión, creo que las universidades deberían tenerlo en cuenta, pues muchas veces los estudiantes tienen que sufrir toda suerte de trámites burocráticos que no hacen sino acrecentar esa sensación de desamparo. Conozco a varias personas que han tenido problemas para volver a adaptarse a su vida habitual y no han sabido a quién acudir.
No sé cuál es la mejor alternativa ni tengo una fórmula mágica para aquellas personas que se puedan encontrar en esa situación, pero confío en que alguien lo tenga en cuenta y se planteen soluciones, ya sean a nivel individual o institucional.
15 de Febrero de 2008 - 10:02
[...] que eran sobre estudiantes erasmus en tal o cual universidad, ciudad o país; generación Erasmus; post-erasmus; Erasmus Mundus; international erasmus network; información para futuros Erasmus, y múltiples [...]
26 de Marzo de 2008 - 19:28
No es una nueva patología, creo que ni siquiera a patología llega, es más bien una especie de sindrome, se llama “choque cultural inverso” y es parte del “estres aculturativo” que se sufre al reentrar a la cultura de origen. Yo no sabía que me pasaba cuando regresé, estuve investigando un poco y entonces me topé con estos dos términos. Yo soy mexicano y fui estudiante de intercambio en Barcelona.
27 de Mayo de 2008 - 18:26
Vamos a ver. Aqui hay ciertos puntos que no son verdad. Si es verdad que te desmadras, hay fiestas, te desinives mucho, pero para nada, pero para nada lo considero una experiencia mala. Hay muuuuchismas cosas mas positivas que negativas. El conocer gente de otros paises. Vivir en un pais con una cultura completamente diferente a la tuya. Otra ciudad, otro mundo otro entender….. dios me libre si esto no es bueno. En el plano académico estudiar (dependiendo de que carrera supongo. Mates son las mismas en cualquier lado) la carrera fuera, diferente sistema… Eso te da una experiencia en la vida que no la encontraras en otros lados. Una vision mas global. Te habre la mente y te vuelves mas abierto. Por otro lado la pobreza de la beca te hace espabilarte… que si necesito un trabajo. Las ofertas de los supers…
Y ahora lo bueno. No me digas que no se establecen vinculos personales y amistades INOLVIDABLES. Supongo que cada uno tiene su expe. pero la mía a sido increíble donde he hecho amigos para toda la vida. Hay una unión especial y que quiero seguir manteniendo una vez vuelva a España.
tendré el síndrome? seguro, pero lo importante no es volver al mismo lugar para hacer las mismas cosas; SINO SABER APLICAR LO QUE AQUI HAS APRENDIDO. Estoy seguro que mas de uno estará conmigo que de vuelta del erasmus se considera otra persona diferente y yo pienso aplicar la experiencia adquirida. Pues si, yo soy diferente al de hace un año y estoy encantado de aver hecho el erasmus y me ha cambiado muchísimo, pero para bien.
Asi que no estoy deacuerdo con el pesimismo que se huele en el articulo; tienes depresión post erasmus? si, pero eso pasa y te quedas con lo bueno.
19 de Septiembre de 2008 - 18:45
pensar que paso y saber que se fue…Erasmus en Bologna, el recuerdo supera lo vivido…calles empedradas con un par de locos que se pierden por la niebla en busca de un par de cervezas…