30 septiembre 2010
Estudiar en una universidad prestigiosa no es tan ventajoso como parece
Cajon de sastre Añadir un comentario
La creencia de que estudiar en una universidad de la talla de Cambridge o Harvard (las primeras en todos los rankings internacionales, como ya os comenté en mi último post) supone una gran ventaja a la hora de encontrar trabajo está muy arraigada tanto en el ámbito profesional como en nuestro entorno social más cercano (hasta mi madre piensa que ni un solo graduado de esas universidades podría jamás encontrarse haciendo cola en la oficina del INEM). Supongo que será porque todos solemos pensar que, como dice el refranero español, “algo tendrá el agua cuando la bendicen”. Pero, a juzgar por un estudio de la Universidad de New Hampshire, la de Colorado en Boulder y la Georgia State puede que el saber popular esté algo equivocado en este caso. Según los expertos que han participado en la investigación, graduarse en estas universidades no da “ventajas reales” a la hora de escalar posiciones en el mercado laboral. Y yo que pensaba que tener tu titulito de alguno de estos centros era un pasaporte directo para el éxito profesional…
La investigación, llamada CEO Education, CEO Turnover and Firm Performance (Educación de los directores ejecutivos, facturación de los directores ejecutivos y desempeño de las compañías) y publicada en la revista Social Science Research News, revela que un buen título universitario influye en el momento de la contratación debido más a la falta de otros criterios para evaluar a un candidato que a su influencia real en una compañía. Vamos, que estudiar en una de las treinta mejores universidades del mundo, tener un MBA o un Máster no se convierte en un factor determinante a la hora de tomar la decisión de despedir a un directivo.
En concreto, valoraron si el director ejecutivo estudió en una de las treinta mejores universidades, si tenía un MBA o un Máster y si este MBA o Máster era uno de los treinta mejores programas ofrecidos en el mercado educativo. Los autores encontraron que los títulos universitarios juegan un papel secundario frente a la productividad y el rendimiento. Eso sí, ante los malos resultados de una compañía, es más difícil despedir a un titulado por una buena universidad que a un directivo no tan acreditado.
Claro, que para llegar a ser director hay que superar previamente toda una carrera de obstáculos, incluida la difícil decisión de elegir dónde vamos a estudiar. ¿Pero hasta qué punto el encargado de los procesos de selección considera crucial que el candidato sea antiguo alumno de Yale o la Sorbona? Lo ideal sería que cada empresa tenga en cuenta distintas variables, entre las cuales puede estar la formación académica. Aunque para muchas organizaciones parece estar claro el papel de la trayectoria universitaria de los posibles empleados que contraten, los autores del estudio recomiendan tener cuidado en el énfasis que se hace en este punto en particular para no llevarse sorpresas desagradables.
Así que quienes piensen en estudiar en alguna de estas universidades solo por el hecho de que con ello conseguirán mejores trabajos o llegarán más alto en sus carreras están muy equivocados, porque al final lo que cuentan son las habilidades para liderar una compañía, valores que no siempre se corresponden con el expediente académico. Pero, si la influencia de la educación de los directivos en la buena marcha de la compañía no es tan contundente, ¿por qué seguimos deseando estudiar en las mejores universidades y muchas empresas continúan apostando por aquellos candidatos que poseen los títulos más llamativos?
Pues simple y llanamente porque, cuando se conoce a una persona y se evalúan sus características para ocupar un puesto, es muy difícil poder analizar todas sus competencias y habilidades, así que tomamos como referencia aquellos elementos más fácilmente observables y, en una entrevista, es completamente inevitable tirar de currículum y que nuestra boca se abra de par en par si vemos que en él aparece un MBA en Harvard. Ante candidatos con similar CV siempre apostaremos por los que, a simple vista, tienen más pedigrí académico.
Así que si te estás planteando dar un nuevo giro a tu vida y lanzarte a estudiar al extranjero no te olvides de que las clasificaciones internacionales, los ránkings, no son determinantes para las empresas. Evidentemente, cuanto más conocida sea la universidad o el centro más le sonará a los seleccionadores de personal, pero no te olvides de que, además de un título bajo el brazo, cada vez se valoran más las habilidades y competencias personales. Y en eso no hay baremo que valga… (por lo menos oficial y reconocido a nivel internacional). Fórmate, viaja, aprende, empápate de lo que sucede alrededor porque todo eso no sólo te enriquecerá personalmente sino que te servirá para aportar ese ingrediente diferente a tu currículum. Y si no tienes la posibilidad de entrar en Cambridge, tampoco es el fin del mundo, seguro que encuentras ese programa que encaja como anillo al dedo contigo, aunque sea sin salir de casa.
Fuente foto: stock.xchng
19 de octubre de 2010 - 15:20
Hombre si lo miramos desde ese punto de vista puede que no, pero al mismo nivel prefiero estudiar en una prestigiosa.
un saludo
02 de noviembre de 2010 - 0:00
Hombre si lo miramos desde ese punto de vista puede que no, pero al mismo nivel prefiero estudiar en una prestigiosa.