La fuga de cerebros en Venezuela se incrementa exponencialmente

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La crisis económica, política y social en la que se encuentra Venezuela la ha convertido en un país exportador de talento. Esta fuga de cerebros venezolanos se inició en el año 1983 con el llamado viernes negro y, desde entonces, el fenómeno viene ganando terreno con el paso del tiempo.

La inseguridad, la crisis económica y la inestabilidad política en la que se encuentra sumida la nación venezolana incentivan la fuga de talentos, tendencia relativamente nueva en nuestro país ya que, por el contrario, Venezuela siempre fue un receptor de inmigración. En la década de los 50 inmigrantes italianos, españoles y portugueses se establecieron en territorio nacional y en los años 70 y 80 arribaron multitudes de diversas partes de América Latina.

¿Cuál es el motivo de la emigración?
La migración es motivada por la necesidad de conseguir mejores condiciones socio-económicas, la posibilidad de crecer profesionalmente y de vivir en una región con estabilidad política y libertad de expresión. En la mayoría de los casos, la decisión de abandonar el país de origen está llena de complejidades y se basa en la historia personal de cada individuo: sus creencias, familia, nivel académico, estrato económico, sus vínculos con otras naciones, etc.

¿Es posible detener la fuga de talentos?
La fuga de talentos está directamente relacionada con la situación del país. Si un territorio ofrece fuentes de trabajo bien remuneradas, seguridad social y estabilidad política, lógicamente neutralizará la fuga de cerebros. Sin lugar a discusión, mientras un país esté en crisis el fenómeno de emigración siempre va a ser una amenaza.

¿Cuál es la prioridad?

La prioridad es retener a los profesionales calificados, generar fortalezas que permitan que hombres y mujeres logren alcanzar un estado de bienestar que los motive a quedarse en Venezuela. Retener el capital humano implica el diseño de una estrategia efectiva, la cual tiene tres componentes principales:

  • Mejora de la competitividad salarial.
  • El manejo del impacto de la alta carga de incertidumbre en el entorno local.
  • Formulación de proyectos de expansión retadores.

Independientemente de las posibilidades que ofrecen los países del primer mundo hay que tomar en cuenta que si todo el talento emigra, pues, será prácticamente imposible que regiones como la latinoamericana prosperen. Entonces, ¿cuál es la solución?

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